Inicios del Diseño Gráfico: Arte rupestre 7. (El análisis artístico de Muzquiz.)

En el año 1994 Múzquiz declaró que hasta antes de su tesis, las pinturas rupestres solo eran analizadas por los prehistoriadores, ella, en su fantástico trabajo doctoral abordó el tema por vez primera desde una perspectiva artística de análisis. Matilde Múzquiz Pérez-Seoane fue profesora de dibujo en la facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, en el año 1988 presenta el trabajo doctoral de 358 páginas, transcribo el objetivo principal de este gran trabajo que se encuentra en la página 6:

“el estudio de esta tesis doctoral se centra en las pinturas rupestres del paleolítico superior, correspondientes a los grandes policromos, contenidas en la zona central del techo de la “Gran Sala” de la Cueva de Altamira en Santillana del Mar (Santander).Estas pinturas comprenden figuras policromadas de bisontes, jabalíes, caballos y gran cierva.”

Lo que ella la llamo profundamente la atención, y que no deja de ser un increíble ejercicio de imaginación, de profundo interés y curiosidad al respecto, es que de alguna manera tiene que haber visualizado cual fue el proceso desde la concepción hasta su aplicación final y todo aquello que un artista moderno debe saber y tener presente a la hora de ejecutar una pieza, elegir materiales, soporte, medios para fijar la pintura al lienzo, los aglutinantes y todo lo referente, extrapolado a aquellos tiempos perdidos en la inmensidad de la nebulosa.

El trabajo abordó dos cuevas de Cantabria, la primera el gran techo de Altamira, centrándose en los grandes policromos, y la segunda es la cueva de Las Monedas del conjunto prehistórico de El Castillo y también de las manos pulverizadas tan conocidas como llamativas, esas sombras coloreadas con el ingenioso soplo de los pigmentos, el germen del stencil y también imposible no evocar las sombras de Hiroshima con aquellas manos. Hay muchos aspectos interesantes que despiertan su lectura , como todas las obras inspiradas que suelen distinguirse del montón, esta contiene una “posibilidad” , es decir, una instancia donde abre un planteamiento, una franja inexplorada , precisamente , una posibilidad de algo novedoso. Una de esos aquellos aspectos es la autora plantea la hipótesis de que el conjunto de la cueva de Las Monedas fue realizado por una sola persona. Antes de de seguir hay que precisar que su trabajo fue basado en el análisis del terreno, de sus superficies, de todo lo posible de su entorno, de manera exhaustiva. Sus conclusiones, insisto, que son posibilidades abiertas, señalan que la superficie en la cual fueron trazadas estas imágenes, fueron escogidas en virtud de las mismas imperfecciones y grietas que ofrecían. ¿Se puede creer aquellos hombres, pertenecientes al paleolítico superior, primitivos, “básicos” para nuestros ojos modernos, que buscaban intencionadamente acomodar las grietas y fisuras para aprovechar al máximo las formas de aquello que tenían en mente plasmar? Cuesta creerlo, pero es una posibilidad. Analizando al detalle, ignoro qué tipo de características existentes en terreno ofrecen realmente para pensar en ello, es que la autora llega a la conclusión que por el trazo, la postura necesaria por parte del “artista” adoptó en su ejecución, señala que fueron realizadas por uno solo. Seguramente es posible apreciar ese tipo de sutilezas. Hay muchos factores que convierten estas reflexiones en algo posible como también, en algo absolutamente impensable. La misma situación de buscar grietas y fisuras “adaptables” a la imagen resulta a lo menos complicada, por el mismo asunto de la iluminación, en aquellos lugares se han hallado restos de animales, restos óseos, lo cual se a deducido lógicamente que se usaban aquellos restos para proveerse de lo necesario para llevar a cabo aquella labor, es posible que los huesos se hayan utilizado para iluminar, a modo de antorchas, usando el tuétano de los mismos, que es una grasa con características inflamables, sin embargo, la luz de una antorcha no ofrece la iluminación adecuada para apreciar esas imperfecciones, la luz del fuego no es estática como las de los modernos focos de la actualidad. Pero también hay que considerar algo, esta pequeña observación parte del insoportable estado anímico que aqueja al hombre de los 2 últimos siglos y en especial al hombre altamente urbanizado, y es la impaciencia.

Dentro de las figuras , en forma general que pertenecen a la pintura rupestre, son en su mayoría de carácter zoomórficos, también hay figuras humanas naturalmente, pero también hay imágenes que despiertan ciertas sospechas en cuanto a su interpretación, y las interpretaciones que se han realizado a lo largo del último siglo, han sido variadas, como las del erudito Henri Breuil, el conde Bégouen, la del arqueólogo australiano Gordon Childe,la teoría chamanica de Jean Clottes y David Lewis-Williams, las apresuradas de r E. Lartet, H. Christy, la del totemismo e J.G. Frazer y E.B. Tylor , muy relacionada con el chamanismo; las teoría de base matemático que elaboraron Leroi-Gourham y Laming-Emperaire; la de ser el arte un medio de comunicación propuesto por Ucko y Rosenfeld entre otras. El asunto de definir desde que punto de vista abordar su examen, debe sortear el inevitable obstáculo de definir lo que es el arte, este arte ultra clasificado y delimitado en tendencias y estilos claramente estudiados, pero que aún hoy no se llega acuerdo de su existencia en cuanto a funcionalidad. Para desencantar a los grupos de pregonadores del Diseño Gráfico como un oficio más “serio “en comparación de la ilustración o la pintura, creo considerar, a priori, al diseño como el síntoma, la punta del iceberg, una punta llamativa como un gran programa de televisión, vende, pero basta sondear un poco debajo de su superficie para comenzar a navegar en un mundo muchas veces como de una ensoñación confusa y laberíntica, que ofrece un verdadero desafío si se quiere, pero todo esto , se irá desarrollando en las entradas posteriores.

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2 comentarios en “Inicios del Diseño Gráfico: Arte rupestre 7. (El análisis artístico de Muzquiz.)

  1. Muy interesante como analizas “el insoportable estado anímico que aqueja al hombre en los dos últimos siglos”. Observar las obras de simples artesanos de cuatro o cinco siglos atrás me lleva al mismo razonamiento. Quizás no sea bad art, sino apuro, por terminar, por vender, por gustar…
    Este individuo único, si lo era, que adornó las cuevas de Altamira lo hizo utilizando toda su paciencia y poder de observación. Dedicó su tiempo a calcular efectos en la imagen, técnicas de iluminación, uso de pigmentos, estudiar el movimiento de los animales… y seguirá siendo anónimo. Mis respetos para él o porqué no, ella.

    1. Concuerdo contigo absolutamente, el gran problema del origen de las cosas, es que estamos, evidentemente por el factor del tiempo, muy alejado de lo ocurrido con anterioridad, hoy no hay tiempo de estudiar o de leer en profundidad (y también hay que agregar genuino interés ) que hemos echo a lo largo de los siglos, a lo más , nos entregan información técnica , datos y fechas para tener noción de la historia . Inclusive hoy en día, absorbemos información como esponja pero no meditamos al respecto, por eso, pienso yo, que nuestra producción se torna cada vez más chatarra, con menos sustancia , a lo que voy , es que antes había una “intención ” más conectada con nuestro yo, el arte, la poesía, la nostalgia y otras universos más son parte de esa dimensión del hombre que no puede perderse, también mis respetos a los artistas rupestres.

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