La Ciencia del Caos , de Isaac Schiffer : Laplace , la velocidad y la ubicación de las partículas en el universo.

Parte de mi cruzada personal es motivar , sin que los demás se den cuenta, a que lean y se sientan motivados siempre de curiosear y aprender cualquier cosa ( si aquel aprendizaje es de utilidad o no, es bastante relativo ) pero ya el echo de sentir motivación por posar los ojos en una superficie blanca llena de letras e información puede ser siempre el inicio de un aventura. Por supuesto que mi cruzada es bastante libre y antojada , como poco insistente, por no decir que nada insistente.

No pensé en detenerme en hablar sobre este libro de Isaac Schiffer , pues me fue imposible no volver a comenzar a leerlo nuevamente , y de verdad que es un libro interesante, en su prefacio ya se asoma un horizonte atractivo para emprender el viaje hacia ese destino revelador, anunciando el cariz que acompañará al lector durante todo el trayecto.

El prefacio abre el surco comentando que el el matemático y astrónomo francés Pierre Simón Laplace, que ya a los 24 años se le llamaba el “Newton de Francia“, afirmaba en 1776, que si “se conociera la velocidad  y la posición de las partículas del Universo en un instante dado, entonces se podría predecir su pasado y su futuro para el resto de los siglos“.  Esta frase abrumadora encierra muchas reflexiones a su vez, en que su influencia  es bastante expandible , para comenzar, esta sentencia tiene el merito increíble de permanecer cierta durante más de cien años, a pesar de los tiempos remotos y de las incomodidades de aquella época.

Esa sentencia es el resumen por el cual se puede entender ( a grandes rasgos y simplificados) porque la Teoría de la Relatividad y la Mecánica Cuántica,no pueden hallar un nido en común.

También desde el punto de vista de Laplace y apegándose a lo literal, esta sentencia abría una brecha en la filosofía, el cual se adentraba con herramientas más “científicas ” , para reflexionar en el asunto del libre albedrío (que pasaba a considerarse como improbable) ya que todo al fin y al cabo , estaba predeterminado.

Pero como se señala en el libro, esta predeterminación es bastante difusa, ya que si bien la atmósfera se mueve bajo las mismas leyes que rigen el movimiento planetario, “para muchos considerado el arquetipo de la predecibilidad”, el clima sigue siendo tan inestable e impredecible . Pues el aire se comporta de manera obediente en ciertas circunstancias, pero en otras, su movimiento es sencillamente caótico. Estas fueron las premisas básicas por la cual Eduard Lorenz se adentró en la difícil tarea de conseguir un modelo matemático que explicase y tratara de “encerrar” en un sistema, los caminos de esta incertidumbre que se muestra a veces, predecible .

Después de todo, las personas somos así, tenemos nuestras manías , nuestras costumbres, las personas que nos rodean y de las cuales nos rodeamos, parecemos conocerlas, pero la verdad, es que nunca nadie permanece inalterable. Personalmente, amo los sistemas complejos y altamente impredecibles.

Por tanto, es este libro LA CIENCIA DEL CAOS, un muy buen libro que anima a investigar y pensar.

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