La Divina Comedia de Dante en la memoria increíble de un joven asesino.

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Hace muchos años atrás conocí a un muchacho llamado José  , era bien especial él, José pertenecía a ese grupo de personas que resaltan por su carisma y de exhibir una  simpatía extrema , su espontaneidad era muy  similar a la que expresa  un niño, quién no teme mostrar sus emociones y ocurrencias. En ese entonces, el era mayor que yo (bueno, en esa época todos eran mayores que yo), aunque se notaba que su manera de expresarse , verbalmente, presentaba muchas carencias , en cierto modo se podía apreciar a simple vista  que  no había terminado el colegio.

Había matado a una persona en un asalto junto con unos “amigos” del lugar donde vivía, aunque el no recuerda nada de aquella tarde en que ocurrió esa tragedia. Es decir, recordaba fragmentos inconexos. Solo se vió con el cuchillo en la mano, presumo que se encontraba en una situación de  shock, aunque él esta seguro que nunca fue su idea hacerle daño.  Me lo dijo llorando aquel día frío de invierno ,  seguramente ese rostro absorto y mi ingenuidad fueron los ingredientes suficientes para tomar por cierto su versión de los echos.


Lo cierto es que lo conocí en un programa de empleo estatal para chicos conflictivos, era un grupo de jóvenes inadaptados,con muchos problemas para relacionarse o llevar a cabo algún plan concreto para alejarse de una mala vida . La presencia de Juan en ese programa de capacitación  era la condición por la cual estaba en “libertad”,  y era una libertad entre comillas porque la investigación había quedado congelada , (ahora con los años se me ocurren muchas cosas , que la persona asesinada, que si mal no recuerdo, era un hombre muy viejito, no tenía a nadie que reclamara justicia, por eso esa lentitud de esclarecer los echos ).

El recuerdo de ese episodio hubiese pasado sin pena ni gloria , y posiblemente hubiese acabado en el mismo rincón enorme de las cosas que olvido, si no hubiese estado mezclado por una anécdota literaria asombrosa: Juan se sabía extractos enteros de la Divina Comedia, de Dante de Alighieri, el gran poeta florentino del siglo XIII.

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En aquella época me encantaba su lectura  (hace poco intenté leerlo y no pude, no me gustó, , me quedo eso si, incondicional, con las ilustraciones de Gustave Doré). Para mi resultaba sencillamente extraño esa obsesión de Juan por Dante y el contraste con su educación formal . Entiendo que hay mucha gente que puede resultar ser increíblemente culta y preparada sin necesidad de finalizar sus estudios de la escuela, pero esa educación autodidacta sobrepasa los modales, la manera de expresarse, de conducirse , en Juan no era así, el solo sabía de memoria el libro.  Si no hablaba del libro , pasaba por un perfecto delincuente.  Comenzó a hablar sobre sus impresiones del libro conmigo, porque yo sabía de que estaba hablando, eso le permitió entrar en confianza, ese fue el camino que llevó a contarme la otra desgracia, que por lo demás , no era un misterio tan grande tampoco dentro del lugar.

La razón por la cual este chico estaba obsesionado con La divina Comedia, era porque  estaba enamorado de una chica de su población, en esta espontaneidad  tan alegre, afirmaba de manera tan natural , su esperanza,  que quizás podría enamorarla a ella si le profesaba un amor incondicional como Dante por Beatriz. Quizás se imaginaba a él mismo atravesando este infierno de vida que le tocó vivir y su luz era aferrarse a ese amor de esta mujer que representaba lo bueno que puede tener la vida. 

Para mi era increíble escuchar como recitaba pasajes enteros . Yo tengo el libro, lo llevaba para corroborar  y era cierto, podría equivocarse quizás en algunas pequeñas palabras. Pero el sentido de la cita estaba integro. También se sabía párrafos en italiano. Era un fenómeno. Pasamos largos ratos hablando sobre ese libro. En ese entonces yo solo hablaba de libros, mis frases y mis opiniones eran en su mayoría referencias literarias.Defecto que me hizo ver años después, una persona muy especial que conocí.


Un día Juan se cortó los dedos de la mano derecha en  la fresadora, que era la maquina donde se hacía los rebajes de los ángulos de las piezas de los muebles. Gran parte de sus tres  dedos y un trozo pequeño del cuarto salieron volando en pedazos  como carne molida por los aires. Se distrajo porque estaba drogado. La última vez que lo vi, fue semanas después de ese día martes:  tenia una mountrosidad de tornillos y barras  en su dedos.

 00106520211597___P1_1000x1000Hablamos un rato en la calle , en las afueras del centro de capacitación, yo venía llegando atrasado y él iba saliendo de ahí, me contó que era posible que fuera preso , solo fue a despedirse, por el accidente ya no podía ejercer labores manuales o aprender ese oficio por el momento. Yo justo ese mañana me había comprado un libro “DOCE CUENTOS PEREGRINOS” de García Márquez, y devoré su lectura en la micro. 

Ah sido la única vez que e regalado un libro , es como pedirle a un alcohólico que regale un whisky . Le regalé el libro, con la esperanza o la intención que se acostumbrara a leer, no sé, no estoy seguro, quizás sentía lastima,era un chico amable, que había tenido una vida de mierda, y que había desarrollado un universo especial, en muchos casos, como una manera de abstraerse de los problemas.  Como fuese, creo que lo incluí en mi universo de recuerdos como un episodio ficticio , el relato número trece de ese libro de Doce cuentos, todo un personaje del mundo de García Márquez.

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